El inspirador camino de Fira a Oia.

La recomendación de todo blogger y de cualquiera que quiera que tengas una bonita estancia en Santorini una de las primeras cosas que te contará será sobre la caminata de Fira a Oia.

Son poco mas de diez kilómetros, que aunque suene a poco se complican bastante cuando la mayoría son cuestas, caminos estrechos y muy accidentados.

Aun así, todo el que lo ha hecho lo recomienda sin lugar a dudas. Yo la hice solo y con un poco de miedo porque pensaba que me podía perder, o al ver la punta de la isla tan lejana pensaba que nunca llegaría, pero no fue para nada así. De hecho no le veo ningún sentido visitar Santorini y coger el horroroso transporte público para ir de Fira a Oia.

En el primer trayecto puedes conocer el pueblo central de Santorini, Fira, que no es otro pueblo mas vestido de blanco, a parte de ser el pueblo con mas movimientos y mas zonas de ocio, puede dejarte unas vistas espectaculares desde cualquiera de sus colinas, además de tener muchos monumentos e iglesias que te encuentras conforme mas andando sobre el.

 

Ya veis de que manera Fira no tiene no  mucho que envidiarle Oia. Digamos que Fira aprovecha su situación céntrica bastante bien, y tiene mucha mas oferta para los jóvenes respecto a bares y restaurantes.

Las mansiones y los hoteles de indefinidas estrellas también están a la orden del día y algunos bastantes escondidos.

 

 

 

Bien pues una vez que hemos pasado Fira, te das cuenta de que la carretera queda ya bastante lejos de tu alcance y una vez que sigas avanzando tendrás que llegar a Oia a pies si o si. Te das cuenta de que solo hay montañas y cuestas entre caminos muy rugosos pero puedes ver que Oia esta en la otra punta de la isla y aun queda bastante por llegar. Yo me plantee varias veces darme la vuelta por varios motivos, primero no había nadie a mi al rededor en ese momento, y es que muy poca gente opta por la opción de andar (pues ellos se lo pierden) y segundo porque eso me hizo dudar en si existía dicho camino o era algo que ya desapareció. Pero si que existía y es que aunque hay quizás solo uno o dos, te encontrarás con carteles que llevan el nombre de ”Oia” para que no pienses que no hay fin.

 

Durante el camino me replantee varias cosas, entre ellas que no llegaría a tiempo a la famosa puesta de sol de Oia, todo el mundo habría llegado a tiempo menos yo, y ya no podía verla porque al día siguiente me iba temprano. Me sentí muy frustrado, de verdad pensaba que había cometido el error. Será que no ando bastante en mi día a día que volví a elegir andar también en mis vacaciones sin darme cuenta de lo que tenía delante.

Para colmo me vino un hombre que mezclaba el griego y el inglés pero pude entender que me decía que si no cogía un burro no llegaría a Oia, que era tradición y que daba buena suerte.

Esa opción si que no la recomendaría a nadie, pues hace bastante calor y si vosotros mismos no podéis cargar con vuestras calorías no esperéis que los demás lo hagan.


Entonces llegué a una cima y me senté a respirar y a profundizar sobre lo que tenía delante. Por un lado estaba la entrada a Oia, y por otra unas vistas realmente maravillosas.

El mar Egeo delante de mis narices, sin nadie a mi al rededor que me molestase en mis reflexiones y tan solo tenía veintidós años. Conociendo las islas griegas a fondo y sin que nadie me dijese lo que tenía que hacer. Como si hace un par de años me hubiese imaginado algo así.

Hubo un momento en el que ya me daba igual que fuese el único que había ido a Santorini sin ver la famosa puesta de sol de Oia, total el sol había estado reflejado en el mar durante todo el camino. Pero había conocido Santorini muy a fondo y sin nadie para interrumpir mis pensamientos.

Yo pensaba que el camino me duraría algo así como dos o tres horas. Yo estuve andando casi cinco, y creo que es el tiempo que merece, así que lo mejor es empezarlo tempranito, para que de tiempo llegar a Oia sin que sea de noche, A mí por suerte, sí que me dio tiempo, lo que hizo que me sintiese aun mejor conmigo mismo. Llegué a tiempo para ver el sol esconderse desde Oia y con unas vistas muy buenas a pesar de la masa de

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